
Aquella amistad parecía que duraría por años, yo imaginando ser un entrenador Pokemon y mi fiel pikachu en mi brazo, un fin de semana mi mamá nos llevo a Reino aventura, ahora conocido como Six Flags. Mi abuela, madre, pikachu y yo pasamos un día muy divertido, bueno pikachu no tanto ya que tenía que esperar en los anaqueles del lugar.
Era un día de diversión y risas, hasta que al comer sentí una opresión en el pecho, un frío me atravesó y sentí la primera angustia que recuerdo, con miedo le conté a mi mamá que habíamos olvidado a Pikachu en algún juego, pero al regresar a cada uno de los que habíamos recorrido no encontramos huella de mi amigo.
Aun recuerdo a mi mamá hincada a mi lado diciéndome que ahora mi Pikachu había encontrado otro amigo y yo entre llantos no podía aceptar que lo hubiese perdido. Regrese a casa extrañando a mi amigo, imaginando que por siempre lo extrañaría y fue así. Ahora más de 18 años después puedo recordarlo como era, recuerdo la sensación del plástico duro pero suave, recuerdo más que nada el aroma y en este momento de mi vida puedo acertar que no extraño el muñeco, sino lo que me hacia sentir, la seguridad de que todo era eterno, el no pensar en la muerte de mi abuela ni mi madre, saber que siempre estarían aquí para mi junto con mi pikachu.
No extraño al muñeco, sino la confianza eterna que me hacia sentir.
RaWwWr!!!
2 comentarios:
Yo nunca conseguí los 100 pokemones en tazos...
Awww qué triste ;(
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